Guia para elegir socio y no morir en el intento

No te imaginas cuantos fracasos en elegir socio tengo en el cuerpo, cuando termines de leer puedes también darle un vistazo a la capítulo 07 de mi podcast donde comparto un poco de esa experiencia.

Por alguna extraña razón siempre que pensaba en emprender un nuevo negocio sentía que el primer paso era elegir un socio. Creo que eso obedecía principalmente al concepto de gran compañía que todo emprendedor en sus inicios sueña con fundar.

Pero lo cierto es que no siempre es indispensable tener un socio para llevar adelante un emprendimiento, quizá por eso termine iniciando carlosastudillo.com después de tantos intentos fallidos de proyectos con más gente.

Cierto es también que muchos negocios efectivamente requieren de socios para mejorar sus posibilidades, así que quiero compartirte que cosas se me dieron mal y cuáles bien a lo largo del camino con la esperanza de que te arrojen algo de luz.

Comparte esa pasión

Lo primero que debes saber es que necesitas trabajar con alguien que comparta tu pasión por el proyecto que están por empezar. Si vas a tener un socio subido al negocio simplemente porque lo va a financiar, en realidad es un inversor y no un compañero de ruta.

Las cosas no son siempre fáciles al emprender, como cuando te hable del efecto montaña rusa y es en esos momentos donde necesitarás alguien que siga adelante contigo y no que simplemente esté exigiendo resultados porque puso dinero sobre la mesa.

Las cuentas claras, el chocolate espeso

Otra recomendación que puedo darte es que desde el comienzo estén claras las reglas entre ambos e idealmente por escrito. Que aporta cada uno, cuanto tiempo le dedicarán al negocio, cuáles serán sus funciones, como se dividirán los ingresos, etc.

Puede que estés pensando, espera, mi socio es mi hermano, esposa o mi mejor amiga, pero eso no importa, como dice el antiguo y conocido refrán(ya soné como el Chapulín Colorado, jaja), cuentas claras, conservan la amistad.

Somos Familia

Sobre esto último quiero darte una pequeña sugerencia muy personal para elegir socio, dejo claro que es eso, no una regla que debas seguir sino un consejo sobre la base de mi experiencia: Evita establecer relaciones comerciales con familiares o amigos.

Es mucho más probable que un socio se convierta en un buen amigo a que un amigo resulte ser un buen socio. Estoy seguro de que hay muchos casos donde buenos amigos o parientes han montado emprendimientos exitosos, pero en mi experiencia solo le agrega más complicaciones al asunto.

Definir los límites con tu cuñado o una prima puede ser tarea difícil, llevarse los problemas de la oficina a los cumpleaños de los niños va a pasar seguro y si en el peor de los casos algo sale mal las relaciones familiares quedan muy dañadas.

Yo soy débil, tú eres fuerte

Por último te diré algo que puede sonar cliché o hasta obvio, pero no es tan fácil de ejecutar como se piensa: Elige un socio que sea un complemento a tus habilidades.

¿Y por qué no sería fácil hacer eso?, pues por el simple hecho de que esto implica reconocer cuáles son nuestros puntos débiles y para peor ponerlos en manos de otra persona para que los resuelva.

Ceder el control no es tarea sencilla, pero muchas sociedades acaban fracasando porque el vendedor quiere ser diseñador y el diseñador piensa que también es bueno en marketing y que aunque pueda pasar que hagas bien muchas cosas, siempre será mejor un especialista.

¿Estás buscando socio para tu emprendimiento?, ¿Tienes dudas al respecto?, te dejo la invitación a una sesión de consultoría conmigo, seguro que con una mirada externa, algo de luz podrás saca para ir adelante con tu proyecto.

¡Nos leemos!